Mi idea de la vida

Mi idea de la vida

domingo, 8 de agosto de 2010

Campo nuevo; otro paisaje

Conocí en la universidad a un hombre muy raro, en uno de los pueblos más fríos que tiene Antioquia. Es un señor viejo, que se nota que se ha recorrido los vericuetos de la lagartería política criolla y que se cree merecedor del título de intelectual del medio de la misma naturaleza (muy criolla).

Es un señor muy raro porque le caí en gracia sin siquiera mover un dedo...o al menos moví la mano, pues mi única acción cuando nos conocimos fue que estaba fumando.

Yo estaba parada tranquila fumando en un patio, cuando se paró al lado mío y trajo consigo un montón de gente que sin pensarlo mucho me fue rodeando, hasta que quedé justo en el centro de una conversación que no tenía idea acerca de qué era, o para que. Sin mediar palabra, sin saber quién era yo, este señor me metió derecha en una conversación que, inicialmente para mí, no tenía sentido.

Un montón de gente tratando de elogiar (los unos en defensa y los otros en adulación de extranjero) las virtudes de un pueblo que de pueblo ya no tiene mucho. Así, sin darme cuenta y empujada por la sinergia colectiva, terminé implicada en dos proyectos culturales: la producción de una película y de un recuento histórico que se va a transformar en documental.

Resultó ser un tipo que ha hecho mucho pero como que nada que sobresalga, al parecer tiene habilidad para conseguir contactos, hacer negocios y conseguir plata para financiar proyectos culturales. Dirige una fundación cultural; un grupo de gente muy joven y otra muy vieja que sienten placer en reunirse a hablar guevonadas con aires de sobresalto estético. Este hombre tiene una característica muy extraña: le gusta estar en todo, pero no ser el protagonista aparente de nada (aparentemente).

Aún no comprendo por qué sintió tanto interés en mí. Si juntamos el tiempo que hemos hablado ha sido a lo sumo, 3 horas y media. Pero se encargó de presentarme con lo que él piensa es " la crema y nata" del mundillo artístico que encierra su círculo: un director de cine, un escritor buena gente, un editor literario, una librera reconocida y un montón de gente de esa que pasa las horas pensando cómo hacer de la literatura un mundo sostenible.

Conmigo asume una actitud toda charra: justifica los comportamientos de las personas de su medio y trata de demostrarme su "sensibilidad" y conocimiento psicológico.
Me hizo cincuenta mil recomendaciones, me dijo que contactara algunas personas, que yo tenía que hablar con un montón de gente. Me invitó a unas tertulias que me dan una pereza infinita, pero que podrían ser espacios de desparche para cuando tenga curiosidad intelectual de esa índole.

Buena gente el tipo, aunque algo ingenuo para algunas cosas. Escribe poesía en un blog aterradoramente cursi, pero se sabe mover en el mundo. Disfruta verme fumar y la comida que a mí también me gusta.

Raro encuentro, pero divertido por la única razón que me ha movido en estos últimos meses: implica sentido de la aventura.

2 comentarios:

Ana María Mesa Villegas dijo...

Pues eso fue que le gustaste, o qué?

Olguet dijo...

Nah!...uno sabe cuándo las intenciones van por ese lado y cuándo no. Y en éste no hay indicios de eso. Es más, tiene uno que otro rasguillo homosexual. Yo lo que creo más bien es que tiene como delirio de mecenas...o algo así. Ahí lo raro es que yo, contacto con el arte y el sub-mundillo rarongo del arte no tengo ni en las curvas. Yo me defino una parásita del arte: me gusta mucho, puedo difrutarlo pero no sé ni forro, ni tengo esa conceptualización "estética" que dicen tener los artistas. Mi ex-novio se burlaba mucho de los amigos de mi hermana (que está estudiando artes plásticas) por la manera en que hablan: "Puedes apreciar en esta obra la factura; el goce estético. El artista nos quiere transmitir la vibración de la urbe sobre las texturas de lo cotidiano"...todo dicho con tono de voz super play y arrastrando la última sílaba y todo....