Mi idea de la vida

Mi idea de la vida

jueves, 6 de enero de 2011

Tejido humano

Un día notó que en el filtro de la lavadora quedaban muchas, muchísimas hebras de hilo de muchos colores. Al principio no le importó, hasta que un día se fijó en una hebra de un color que jamás, por principios, usa. Una hebra color fucsia, larga, de doble hilo, perfectamente trenzada en una  cadena casi microscópica estaba ahí encima de las demás delatando su total falta de pertenencia a cualquiera de sus prendas de vestir.

De dónde salió? Se preguntó con curiosidad. Y con ánimo detectivesco inspeccionó la evidencia contenida en la zona de ropas. Tras un exhaustivo proceso de deducción llegó a la conclusión de que era una fibra del suéter de una amiga, transferida en alguno de sus múltiples contactos con ella. Y así es que sucede. Hebras de infinidad de colores quedan adheridas a su ropa sin ser suyas,  gracias al contacto diario que tiene con las personas que la rodean.

A muchas personas las abraza diariamente. Con muchas se topa en la calle y cortésmente les da la mano y un toque en el brazo. Con algunas es simplemente el efecto de sentarse junto a ellas para una breve conversación o el roce casual cuando pasa por su lado para abrirse camino hacia algún sitio. Y cada contacto deja su hebra en ella.

Cuando se dio cuenta de esto se dedicó a coleccionarlas. Tras cada contacto inspeccionaba su ropa para ver qué había quedado pegado. Así acumuló cientos de hebras de hilo, clasificándolas por colores y sujetos a las que pertenecían. Cada una única en color, personaje y momento de transferencia. Hizo todo un análisis textil, digno del mejor laboratorio criminalístico.

Cuando hubo reunido una buena cantidad de hebras compró un telar y con él, tejió el más colorido y primoroso cuadrado de tela que jamás se haya visto. Fue así que pudo demostrar que, en términos de personas, este mundo es un pañuelo. 

No hay comentarios: